Y de repente la persona que menos imaginabas pone ante tus narices una de las mejores noticias del día. Te ilusionas hasta límites insospechados, sonríes, haces planes. De todo. Pero de pronto la cordura llega a tu mente y bajas de tu nube para volver a poner los pies sobre la tierra.
Pero de todos modos... ¿qué pierde uno con intentarlo?
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