viernes, 30 de octubre de 2009

Crossroads

Y se fue. Incluso un día antes de lo que Mario había pensado. Verle salir por la puerta con los bártulos le dejó medio "chof". Sin embargo, su buen amigo Alberto, le seguía dando consejos sobre cómo podía encauzar su actitud para que su objetivo fuera un éxito. Sin dejarse llevar por decepciones ínfimas como aquella. Que tarde o temprano, con paciencia, las cosas ocurrirían.

En la tarde, su buena amiga Katrina, una despampanante morena de ojos oscuros, le pidió que la acompañara a comprarse unos complementos para la noche de Halloween.
- Quiero comprarme unas lentillas de colores y no sé dónde hacerlo -se quejaba.
- ¿Qué comes? -preguntó Mario.
- Maicitos, ¿quieres? -respondió alargándole la pequeña bolsa negra.

Caminaban despacio y sin esfuerzo cuesta abajo mientras el sol les tostaba ligeramente la piel. Aquel estaba siendo un tiempo raruno. Como un verano tardío.

- ¿Qué te ha aconsejado Alberto esta vez? -quiso saber.
- Más de lo mismo. Paciencia y más paciencia. Y que no tenga prisa.
- Tiene razón.
- Lo sé. Lo sé muy bien. Cada vez que conozco a alguien del que intuyo que pueda sacar algo bueno, me digo a mí mismo que esta vez me porte bien. Que no tengo ninguna prisa. Que el corazón de una persona se conquista a dosis muy pequeñas. Disfrutando cada una de esas dosis.
- ¿Pero...?
- Pero siempre la acabo cagando. Me entra el pánico a la soledad. Por no hablar de que se me van todos los principios a la mierda.
- ¿Qué tienen que ver tus principios para tener una relación con alguien?

Mario paró en seco en mitad de la cuesta.

- A ver. Tú sabes todos los proyectos que tengo entre manos: carnet, acceso, carrera... Eso sin contar que sobre 2º de carrera quiero buscarme un trabajito para poder costearme los gastos de fotocopias, café de la mañana, etc.
- Ajá.
- Pues yo tengo la cabeza tan cuadrada que sé que una persona a mi lado en esos momentos de máxima ocupación lo único que va a hacer es estorbarme. Bueno, no me malinterpretes, no es estorbarme, pero no podría dedicarle todo el tiempo que se merece.
- Aaaaajáááá... -Katrina miró a Mario con una ceja levantada.
- (...)

- ¿Por qué me miras así? -preguntó Mario.
- Porque me da a mí la sensación que lo que te ocurre con El Angel es que te revoluciona la hormona... pero que mantener una relación con él no te interesa.
- Ya estamos ¬¬
- Jajajaja. ¿Cambiamos de tema mejor?
- Mejor ¬¬U ¿De qué color querías las lentillas?
- Blancas.


- ¿Y desde cuándo las vampiresas tienen los ojos blancos?

sábado, 24 de octubre de 2009

He likes me?

- Que sí, no seas pesado. Está interesado en ti -decía Alberto mientras caminaba por el pasillo acompañado de su amigo Mario-. Te lo ha demostrado en la cena del jueves.
- Ya, claro -Mario, que a duras penas podía seguir el ritmo de Alberto, seguía escéptico ante la idea de que El Angel estuviese interesado en él-, se te declara a ti y le gusto yo, ¿no? Eso no hay quien lo entienda.
Alberto frenó en seco en mitad del camino. Mario se paró unos metros más adelante que él. Miró hacia atrás extrañado. Cuando vio a los ojos de su amigo supo que había algo que no le había contado.
- Cuando se me declaró y yo le dije que no, le hablé de ti.
- ¿Qué, cómo, por qué has hecho eso?
- ¡Pues porque tú estás interesado en él, coño! Confía en mí. Verás como el sentimiento es recíproco -Alberto reanudó la marcha cogiendo del brazo a su amigo.
Cuando llegaron a la puerta de El Angel, Alberto tocó con ímpetu. Diez segundos después El Ángel abría la puerta.
- ¡Alberto, hola! (...) Mario... -el rubor comenzó a aparecer en las mejillas de El Angel-. ¿Qué tal estás?
- B...Bien -respondió Mario timidamente.
- Venimos a hacerte compañía -dijo la voz cantarina de Alberto mientras se sentaba en la cama de El Angel.
- Si no te importa... -Mario seguía con la mirada clavada en el suelo.
- Claro que no. Sois siempre bienvenidos.

Cuando Mario se acercó a Alberto éste le susurró un "¿Lo ves? Cuando te ha visto plantado delante de la puerta se ha puesto rojo como un tomate. ¿Le gusto yo? No lo creo..."

miércoles, 21 de octubre de 2009

Good News (The Angel 2.0)

Y de repente la persona que menos imaginabas pone ante tus narices una de las mejores noticias del día. Te ilusionas hasta límites insospechados, sonríes, haces planes. De todo. Pero de pronto la cordura llega a tu mente y bajas de tu nube para volver a poner los pies sobre la tierra.

Pero de todos modos... ¿qué pierde uno con intentarlo?

martes, 20 de octubre de 2009

The Power

Poco a poco las gotas de sudor iban resbalando por las sienes de Fernando. Mario lo había notado desde el otro lado de la estancia. Trataba de poner atención en la lectura que tenía entre manos mientras se revolvía nervioso en la butaca en la que estaba sentado. Lanzaba furtivas miradas en la dirección de Mario que, ajeno a su nerviosismo, parecía estar concentrado en sus apuntes y sus libros. “¿Qué te está pasando, Fernando?” se decía, “a ti te gustan las mujeres, no los hombres”. Pero había en su interior algo que le gritaba que todo lo que conocía había cambiado. Aunque fuera de forma imperceptible. Algo había notado en sus adentros. Cerró el libro con cuidado, sacó un taco de post-its de su mochila y escribió algo en uno. Arrancó la hoja, la dobló y se levantó. Carraspeó discretamente y se dirigió hasta la puerta. Mario pareció despertar de su propio sueño de gráficas y ecuaciones. Levantó la vista y vio cómo Fernando se iba. Cuando el joven musculoso pasó al lado de su compañero de clase dejó caer el papel al suelo. Mario dirigió la vista donde estaba el post-it. Vio el papel, miró hacia todos lados y lo cogió. Cuando lo abrió no pudo evitar sonreír. En el post-it estaban escritas las siguientes palabras: ‘TE ESPERO EN EL BAÑO DE LA 3ª PLANTA’.
“La tercera planta” pensó. “A estas horas no hay nadie en la tercera planta”. Volvió a sonreír, esta vez victorioso. Su plan había funcionado. Se levantó despacio, saboreando su recién adquirido poder. Sabía que su presa no iría a ninguna parte. Que estaría expectante. Recogió todas sus cosas con parsimonia, las metió dentro de su mochila, apagó el portátil, lo metió en su maletín y se acercó al mostrador de la biblioteca.
- Berta, ¿puedo poner esto ahí? Vendré a recogerlo a eso de las… -miró su reloj rápidamente- nueve.
- Claro, sin problema.
- Gracias, hasta luego.

Con paso lento se fue hasta la puerta. Su sonrisa se había borrado de su cara, pero seguía sonriendo por dentro. “Lo has conseguido” se dijo mientras presionaba el botón del ascensor. “Ahora está en tus manos. Y pronto será tuyo”. Puso un pie en el tercer piso y siguió caminando de forma lenta hasta el baño. Sólo cinco puertas a su izquierda separaban a Mario de Fernando desde la puerta del ascensor. Se permitió respirar hondo un par de veces antes de abrir la puerta. Fernando le esperaba apoyado en los lavabos fumándose un cigarro. Cuando le vio, aspiró la última calada del cigarrillo, lo apagó en el grifo y lo tiró a la basura. Mario se puso a su lado y lo miró a través del espejo. Fernando le devolvió la mirada. Se giró noventa grados para mirarle directamente a él.
- ¿Se puede saber qué cojones quieres de mí? -preguntó presa de la desesperación.
- ¿Yo? Nada. Fuiste tú quien me convocó al baño -respondió Mario tranquilamente.
- Serás cabrón… -Fernando dio unos pasos hacia el centro del baño.
El silencio reinó en aquel aseo durante dos largos minutos en los que ninguno había apartado la mirada del otro. Fernando se posicionó delante de Mario y le puso la mano en la nuca.
- ¡Qué coño! -dijo y acercó sus labios a los de su compañero. Pero éste se apartó.
- ¿Qué haces?
- ¿No era esto lo que querías? -preguntó Fernando intrigado.
Mario no respondió. Se dirigió hacia la puerta de una de las letrinas, encendió un cigarrillo y miró a Fernando. Éste ya no tenía ni idea de lo que estaba pasando.
- Quiero verte desnudo -respondió dando una calada a su cigarrillo.
- ¿Qué? ¿¡Estás loco!? -el joven musculoso tenía la sensación de estar en un mundo paralelo en lo que nada era lo que había previsto.



¿Continuará?

lunes, 19 de octubre de 2009

Birds on the head

Hablas. Sonríes
Te ríes. Y vuelves a hablar.

Pero yo sé qué algo ha cambiado. Ya no estás conmigo. Ya no estoy contigo. Me echas de menos. Pero es el precio que tienes que pagar. To have birds on the head. Pero yo no te echo de menos. Ya no.

Sé que algún día, no muy lejano, estarás sola. Ya no habrá gente a tu alrededor que esté a tu disposición para lo que tú ordenes y mandes. Los demás se alejarán de tu lado. En cuanto sepan cómo eres. Y cuando eso pase, dime.

¿Qué harás?

jueves, 8 de octubre de 2009

The Angel

Es algo que no puedo evitar. Superior a mis fuerzas. Puedo estar hablando del tema más interesante que cuando pasa, sea lejos o cerca, me quedo en blanco y me lo quedo mirando como en esos anuncios de automóviles en los que el protagonista se queda boquiabierto. Eso es lo que me pasa con El Angel.
No le conozco, no sé nada de su vida, ni siquiera sé su edad. Ni qué gustos tiene. Sólo sé cómo se llama. Y con él tengo la sensación de que eso es suficiente. Como una figura de cristal que nunca te cansas de mirar pero que no quieres tocar por miedo a que se te rompa en las manos.
Sólo puede ser "mío" de lunes a viernes. Los fines de semana desaparece. Seguramente sea de otro, pues alguien tan hermoso es imposible que no tenga un grán séquito.
Lo que más me sorprende -sobre todo de mí mismo- es la discreción con la que estoy llevando esta atracción "fatal", ya que, salvo dos o tres amigos mal contados, nadie más sabe de esto.

Pero es lo que tienen las incertidumbres.

martes, 6 de octubre de 2009

The phone

En la tarde de ayer, o más bien durante todo el día, las nubes negras se alternaban con las blancas, dando una agobiante sensación de que en cualquier momento se iba a poner a llover. Y si queréis que os sea sincero hubiera querido, deseado, anhelado, que realmente se pusiera a llover, porque así me evitaba de ir a la autoescuela. Sé que no puedo saltarme mis obligaciones automovilísticas pero qué puedo deciros, los lunes son horrorosos. Sin embargo no llovió. Y a las cinco de la tarde estaba tomando camino hacia mi destino.

Dos horas y ocho tests más tarde, subía por la Avenida Italia de nuevo al centro. Y no muy bien había atravesado el portal cuando noté el vibrador de mi teléfono móvil en el bolsillo del pantalón.

- ¿Sí?
- Hola peque, ¿qué tal estás? -respondió la voz masculina al otro lado.
- Bueno, acabo de llegar de la autoescuela.
- ¿Has retomado el carnet? ¡Qué genial! Espero que todo te salga bien, te lo mereces.
- Ya.

(...)

- Bueno, te dejo que has de estar ocupado -dijo con voz triste. En aquel momento el alma se me cayó a los pies por dos décimas de segundo.
- De acuerdo -mi voz sonaba mecánica, como sin sentimientos.

Cuando presioné el botón rojo, asimilé la llamada de apenas 1 minuto. Quién era, cuándo y sobre todo por qué.

Guardé el móvil de nuevo en el bolsillo y entré en las instalaciones del centro.


¿Continuará?

viernes, 2 de octubre de 2009

I was dreaming?

De un tiempo a esta parte quedarme dormido encima del escritorio de mi habitación se está convirtiendo en una costumbre muy fea. Si no lo corrijo a tiempo terminaré con una chepa digna de Quasimodo. Pero qué queréis que os diga, la digestión es así. (Durante el proceso de digestión, el estómago necesita la sangre suficiente para llevar a cabo su labor, haciendo que el cerebro tenga escasez del rojo líquido, provocando en la persona un estado de modorra, de adormecimiento incapaz de controlar).

La cuestión es que hace dos días me encontraba en tal tesitura cuando sonó el teléfono.

¡Riiing, riiing!

600…..
Llamando

- ¿Sí?
- Ho(…)a, (…)oso.
- ¿Perdón? –O_o’ ¿Oso?
- ¿No sabes quién soy?
- Er… pues no.

Pues resulta que era Raul, un chico que conocí hace unos meses en el Yahoo! Chat y con el que las horas de chateo se convierten en minutos. Llevábamos un par de semanas sin coincidir por el programa de mensajería instantánea de Yahoo!, así que nos mandábamos mensajes sin conexión para que pudiéramos leerlos en cuanto pudiéramos. Como una forma de mantenernos en contacto.


Y de pronto, dos simples palabras hacen que un día normal se convierta en un día espectacular.

YTBTQ