0.48 pm aprox.
Tres amigos -dos chicas y un chico- se encontraban en uno de los pubs más famosos de Salamanca: Camelot.
- ¿Y ese? -preguntó una de las chicas.
- ¡Dios, no! Tiene pinta de chulo-putas -respondió el joven poniendo cara de asco.
- ¿Y el de la barra? -volvió a preguntar.
- No me gustan los rubios -replicó cuando ubicó al objetivo.
- Mau, eres más raro... -sentenció la otra amiga-. ¡A todos les encuentras algo!
- Y eso que hace un momento decía aquello de "tanto tío bueno en Salamanca y yo pasando hambre"...
- Sois un par de rencorosas, ¿lo sabéis, verdad? -señaló a sus amigas con el dedo, frunciendo el ceño y entrecerrando los ojos.
- Rencorosas no. Hace un momento te estabas quejando de que no tenías a nadie. Ahora mismo habrá cerca de 50 hombres para ti solo.
- Bueno, tampoco te pases-soltó una de las chicas a la otra-, que yo también "quiero comer"...
- Lo que sea. A lo que te voy: ¿es que no hay ninguno que te interese?
El joven se removió en su silla de ruedas, intentando escabullirse de la pregunta.
- Si me acerco a cualquiera de los tíos que hay aqui pueden pasar dos cosas: que sean heteros y me lleve una buena ostia por insinuarme, o que sean gays y no sea de su tipo.
- También puede pasar que aparezca uno que sí seas de su tipo...
- Lo veo improbable.
- Oye, Mau... ¿y no será más bien que ninguno de los que están aquí son de tu tipo?
Touché
(...)
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