Y de pronto llegó el otoño. Empieza a oscurecer más pronto y cuando te levantas sigue siendo de noche. Bajas al hall para esperar que abran el comedor mientras ves llegando a los trabajadores ataviados con paraguas y chuvasqueros. Y te invade la melancolía. te cuesta más salir de la cama. Tus movimientos son más lentos, más torpes. Empieza a hacer más frío, la lluvia aparece. Los estornudos te cuentan que es probable que pilles un catarro. Y te sigue invadiendo la melancolía. Desearías estar sentado en la ventana con un chocolate a la taza bien caliente entre tus manos, mientras ves como resbalan las gotas de lluvia por la ventana.
Y te invade la melancolía...
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